Porque tus alas tan cruel quemó la vida…Porque esta mueca siniestra de la suerte
I
Al inframundo se llega navegando los ríos de la pena y el olvido. Entro, es el mismo olor de siempre. Como todos vengo a buscar algo, aunque lo mío, creo, es otra cosa. Las chicas se acercan, me invitan a sentarme y a tomar algo. Acepto, “aprendí más en los burdeles que en las universidades”, y hoy vine a conocer más sobre una historia.
Estoy en “El Chingolo”, un típico cabaret de esos que están al costado de la ruta, visitados por parroquianos del lugar y forasteros que llegan para procurarse un oído, algo de alcohol y a veces placer. Entro a buscar la llave de una bóveda, donde descansa una mujer hermosa. Me están esperando, tomo un gin tonic horrible, intercambio obviedades y repeticiones con la dama que me recibe y pregunto por la llave. La madama y me dice que la tiene el jorobadito “la deja acá solo cuando se va de viaje por unos días”:
− Vaya y búsquelo al hombre en la estancia, debe estar allí…
Salgo a la ruta, respiro hondo, me subo al auto. Debo esperar el día.
II
El 18 de Agosto de 1931. La mañana amaneció fría y limpia, lo que permitiría despegar temprano. Allí estaba ella, bella como siempre, dejando volar su hermosa cabellera que pronto estaría encerrada en un casco de cuero, mostrando su cuerpo, que en minutos estaría confinado a los límites de la cabina del “otro” Chingolo, Seguir leyendo «Myriam en el cielo con diamantes.»





