Las acciones aéreas contra el gobierno de Perón comenzaron de madrugada. Córdoba era unos de los centros golpistas más importantes: La Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Argentina, la Escuela de Aviación Militar y la Escuela de Artillería de Ejercito ocuparon los puntos clave de la ciudad. Sin embargo, la Fábrica Militar de Aviones se mantenía fiel a Perón. Las fuerzas golpistas intentan tomarla. La diferencia de número para resistir era elocuente. El capitán Conan Jorge Doyle, aquel que voló por primera vez el avión “El Primer Justicialista del aire”, junto con un grupo de oficiales y suboficiales pensaron en la defensa, ¿cómo resistir? No se la quería dejar tan fácil, afirma.

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Conan Doyle en el Museo Nacional de Aeronáutica. Detrás se puede ver al avión:

Primer Justicialista del Aire.


Desde Morón reciben noticias que bombardeos Avro Lincoln despegan hacia Córdoba para la defensa de las unidades leales. Pero en la fábrica, los aviones de caza Gloster Meteor los estaba esperando para derribarlos. Conan sabía que los pesados Avro iban a ser un blanco fácil y que poco podían hacer contra los aviones jet de última generación de los golpistas. Rápidamente convoca a mecánicos armeros y en un golpe de sabotaje, roba e inutiliza todas las miras de tiro de los Gloster. El avión con mayor poder de fuego, aquel que disparó sobre la plaza de Mayo meses antes, quedaba imposibilitado de hacer puntería sobre cualquier blanco. Esta acción salvó las vidas de tripulantes leales y permitió resistir en Córdoba por algunas horas. Tanto, que un artillero de los leales aviones Avro logra derribar a uno de los Gloster Meteor golpistas. La cosa siempre fue en serio, dice Conan. Eran ellos o nosotros.
Tras la derrota el 19 de Setiembre de 1955, Conan Jorge Doyle es llevado preso a la penitenciaria de Córdoba y luego detenido en la base aérea Chamical de La Rioja junto con otros 200 militares.
Un año más tarde el General Valle lidera la contrarrevolución y Conan se compromete a volver a volar aviones de combate. Viaja de Córdoba a Buenos Aires; su destino era tomar los aviones de la base aérea de Morón una vez que fuera ocupada por las fuerzas del General Valle. Pero la contrarrevolución fracasa. Conan se entera en la ruta y debe regresar para salvar su vida. Fue perseguido durante mucho tiempo: su nombre estaba en una lista de 2000 personas condenados a ser detenidos o morir fusilados. Logra sobrevivir.
Pasó de piloto de aviación a viajante de comercio; vendía repuestos de autos, libros y lápices. Años más tarde logra ingresar en Aerolíneas Argentinas y desde allí, se mantiene en la resistencia llevando correo en forma clandestina desde Buenos Aires a Puerta de Hierro.
El 20 de Junio de 1973 es parte de la tripulación que trae de regreso al General Perón desde su exilio. El Boeing 707 había comenzado su descenso final al Aeropuerto de Ezeiza cuando desde el control de vuelo, le informan que el doctor Solano Lima, Vicepresidente de la Nación, solicita hablar con urgencia con el doctor Cámpora. “En Ezeiza no están dadas las condiciones mínimas de seguridad. No es aconsejable que aterricen”.
“Próximos a entrar en el suelo argentino -recuerda hoy Conan- escucho una voz que dice: ‘Águila 1. Aquí Águila 2. ¿Usted tiene en vista el avión?’. Yo me cagué hasta las patas. Tres o cuatro años antes, Hassan, rey de Marruecos, había salido con un Boeing 727 y se sublevaron dos aviones de la Fuerza Aérea, y le empezaron a tirar al avión en vuelo. Mataron a no sé cuantos tipos. Entonces me vino a mí ese recuerdo después de lo que había dicho Solano Lima. De nuevo escuché “Águila 1, Águila 2”, (el nombre que le dan a los aviones de caza). Eran tres F-86, comandado por no sé quien. ¿Qué pasa? ¿Era una formación que venía a rendirle honores al gobierno? ¿O nos estaban buscando?
Todos los recuerdos volvieron en ese momento. Imagino que en Ezeiza se estaban enfrentado leales y rebeldes, que los pilotos una vez más “se habían dado vuelta” y que recibieron la orden de derribo. Yo pienso: estamos muertos.
Vuelvo a escuchar: ‘Águila 1, aquí Águila 2. ¿Usted tiene el avión presidencial a la vista?’. Entonces el control de Ezeiza nos pregunta que acción vamos a seguir. Pienso que es una trampa. Le informo con voz clara que me dirigía a La Plata con 4500 metros en un circuito de espera. Sabía que los interceptores de Fuerza Aérea me estaban escuchando. Sin embargo mi verdadero rumbo fue Morón y mi altura de vuelo era de apenas 100 metros, para que no me vean. Fue un vuelo temerario con semejante aeronave, pero no quedaba otra. Volando rasante pude divisar el aeródromo de Morón. Recién allí informo a la base dónde estoy: acá avión presidencial, aterrizo urgente, urgente aterrizaje. Recién allí se enteraron que el General Perón estaba en tierra argentina nuevamente”.

Conan

Conan Doyle y su hijo Jorge, en una entrevista dentro del MNA.

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