We’ll meet again,
Don’t know where,
Don’t know when
But I know we’ll meet again some sunny day
Keep smiling through,
Just like you always do
Till the blue skies drive the dark clouds far away

Briefing

Vera Lynn, la novia de las Fuerzas Armadas, canta “We´ll meet again”, se me ocurrió ponerlo en mi tablet, le di volumen y todos vimos como Rony congelaba su mirada en un horizonte que no existía y comenzaba a cantarla. Primero movía los labios acompañando a Vera, luego tomó ese coraje que nunca le faltó,  alzó sus puños y cantó – Quien sabe para quién o para quienes-. Lo que sucedió fue una comunión, misticismo y tiempo que se detiene en un “siempre”. Claudio se tuvo que ir de la escena, para él era muy intensa. Cuando Claudio publicó “Alas de trueno” trabajó con 20 pilotos argentinos que pelearon en la RAF, voluntarios que combatieron en la II GM, hoy Rony es el último.

El briefing fue en mi casa, era la coordinación previo al viaje y al otra día partiríamos en el vuelo 1160 con destino a Barcelona y luego nos dirigiríamos a Andorra para encontrarnos con Ken.  El equipo estaba conformado por John Hunter, Presidente del Consejo de la Comunidad Argentino Británica; Jorge Rodriguez, encargado de los servicios funerarios; Tim Lough, Chairman de la British Legion que agrupa a los últimos veteranos argentinos de la Segunda Guerra Mundial; Raul Lagarde Capitán de la Guardia escocesa de Buenos Aires; Claudio Meunier, el dueño de esta historia;  Ronald David Scott, piloto de Spitfires compañero de Kenneth, último sobreviviente del grupo de argentinos y yo que como piloto de Aerolíneas Argentinas, integraría la tripulación del vuelo 1160.

John Hunter, Jorge Rodriguez, Alejandro Covello, Ronald Scott, detrás Claudio Meunier, Tim Lough y Raul Lagarde

Era la primera vez que me reunía con ellos. Un equipo que comenzó en la soledad de Claudio y que de a poco fue sumando integrantes y ese día estábamos listos para comenzar la repatriación del Caballero negro de Malta. Era indudable que cada uno tenía motivos y expectativas diferentes y hablar de ello sería infinito. En este registro solo puedo hablar de mí: El oficio hace a la persona y nos da muchas cosas, aunque obviamente “no somos el oficio”, pero también está lo que hacemos nosotros con nuestro oficio. Si tuviera que dar una respuesta a la pregunta ¿Qué hago con mi oficio?, este acto sería una respuesta válida. El respeto a la profesión que elegí, a la suerte de poder ejercerla, de pertenecer primero a la Fuerza Aérea y hoy volar en Aerolíneas Argentinas. En realidad lo difícil seria responder la preguntar ¿Por qué no hacerlo? Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés en no participar en este hecho, donde se me pregunta por la vocación y el oficio convertido en arte. Es el reconocimiento a un compañero que con su trabajo nos dio una historia, una identidad, una ética…

Kenneth Charney tenía una historia, había documentos, testimonios, fotos y los libros escritos por Claudio Meunier, pero lo que no tenía Ken era memoria, ese día en esa reunión estábamos a punto de comenzar a construir la memoria de Ken.

We´ll meet again…Nos encontraremos de nuevo, no sé donde, no sé cuando…Hasta que el cielo azul ahuyente muy lejos, a las oscuras nubes… Pero sé que nos volveremos a ver, en un día soleado… Un himno que Kenneth Charney cantó una y mil veces como un rezo a sus dioses, pidiendo regresar…

Vera Lynn y Ronald Scott cantan We´ll meet again.

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